Entre las posturas corporales más comunes, está aquella de quienes tienden a apoyar su puño en la mejilla cuando están meditando, soñando despiertos... o a punto de quedarse dormidos. Casi siempre lo notan a partir de las marcas que dejan los anillos en la cara. Pensando en ellos, Sae Shigeto y Ming Lo have, del estudio canadiense
Downstairs, crearon el
Pilo-Pilo, un bonito anillo de mano con un pequeño almohadón adosado, que hace más placenteras esas horas de aburrimiento en el colegio, en las salas de espera o simplemente a las puertas de una idea reveladora.